Técnicas para alcanzar el equilibrio emocional

No se puede dar una sensación de bienestar corporal con un malestar emocional. Para ello es fundamental el saber relajarse, el tomar el control de nuestra respiración. Esto nos ayudara a canalizar nuestra energía para acabar con esa angustia que nos oprime.

Si nos relajamos el cuerpo con nuestra propia respiración y además la acompaños con imágenes, puede tener el mismo efecto que un fármaco.

La relajación progresiva de Jacobson que publicó en 1929, nos propone está técnica basándose en que las respuestas de nuestro cuerpo a la ansiedad provocan pensamientos que comportan tensión muscular. Para ello saber relajar el cuerpo y cambiar el pensamiento es fundamental para ayudar a la ansiedad.

Lo primero es tranquilizar el cuerpo para poder comunicar las órdenes. Lo ideal sería repetir el ejercicio durante 15 minutos al día para poder enseñarle al cuerpo y tomar hábito.

La relajación progresiva sirve para identificar los músculos( que nos dan respuestas emocionales) y aprender a distinguir la sensación de relajación.

Ejercicio

Trabajaremos cuatro grupos principales de músculos.

  1. Mano, antebrazo y bíceps.
  2. Cabeza, cara, cuello, hombros, frente, mejillas, nariz, ojos, mandíbulas, labios y lengua.
  3. Toráx, región del estómago y zona lumbar.
  4. Músculos de los muslos, nalgas, pantorrilla y pie.

Vamos a ir contrayendo cada grupo de músculos durante 5 segundos y soltando para notar la tensión y luego la relajación.

Colócate en una postura cómoda, tumbado boca arriba ( lo puedes hacer cuando te vayas a dormir o cuando no te puedas dormir).

  1. Cierra fuerte los puños durante cinco segundos y suéltalos. Dobla los codos y cierras los brazos sobre los antebrazos y estíralos.
  2. Dirige tu atención a la cabeza. Arruga la frente, como si te sorprendieras, levantando las cejas todo lo que puedas y luego haz lo contrario arrúgala, como cuando nos enfadamos y desarrúgala. Y siente como se relaja toda la cabeza. Aprieta los ojos, y la mandíbula, aprieta la lengua con el paladar y siente como se produce una ligera sensación de dolor en el fondo y suéltalo.
  3. Aprieta con fuerza la barbilla contra el pecho y la nuca contra el suelo. Relajáte. Encoje los hombros con fuerza hasta que parezca que sientas como tu cabeza se hundiera en ellos. Inspira y llena tus pulmones, aguanta la respiración y espira el aire despacio notando como el toráx se relaja. Tensa el estómago y mantenlo tenso durante cinco segundos y relajalo. Coloca una mano sobre el abdomen , inspira profundamente apretando la mano contra la pared del estómago, aguántalo y luego relaja. arquea la espalda y suelta.
  4. Aprieta con fueraza la zona genital y los músculos que la rodean como si estuvieras conteniendo las ganas de orinar y relájate. Aprieta los talones y cierra los pies como si fueran manos, ábrelos con fuerza.

Siente como todo tu cuerpo se va haciendo cada vez mas pesado y toma conciencia de que la relajación se va haciendo cada vez más completa. Concéntrate en la cabeza y empieza a moverla suave y lo más lentamente posible de derecha a izquierda hasta que notes que ni en tu cuerpo ni en tu mente hay tensión.

Hazlo siempre controlando los limites de tu dolor, para no hacerte daño. Si producen calambres, salta sobre el pie o pierna donde se ha producido el calambre. Cuidado con el cuello y la espalda, hay que repetir con frecuencia los ejercicios para llegar a comprender tu cerebro lo que estás pidiendo y el lo ejecutará.

Practicarlo cuantas veces querías.

Un abrazo al corazón

Firma Isabel

 

 

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