Aunque a veces no entendamos los finales, aunque nos cueste creer que todo tiene que ser como es, las noches son infinitas.

La noche en calma, el cielo despejado, la luna en lo alto brillando como nunca antes, me cogió de la mano y me llevo a dar un paseo.

La luna me cogió de la mano, me ató fuerte con un hilo y me llevo volando por todo el cielo.

Pero no todas las noches son iguales, a veces alguien canta, a mí eso me encanta. A veces alguien como tú, pide porque los demás sean felices y encuentren lo que de verdad quieren, que se quieran y valoren antes, que se acepten y se respeten porque son increíbles, porque hay gente maravillosa que no sabe que lo vale, porque te gustaría ayudarles pero son ellos los que deben ser valientes y luchar por lo que quieren. Coger el teléfono y llamar, mandar un mensaje, contestar una carta, terminar lo que han empezado, decir lo que sienten, dar un abrazo, solo piden en el fondo de su corazón eso, y puede que no salga como lo han soñado, pero si les llegará de algún modo, porque sé que tu sabes que los sueños nunca se pierden.

Mira esa pareja bañándose en el mar, vamos alumbrarles  para que brille su amor. Y mira esa madre, como acuna a sus hijos y les lee cuentos para que duerman felices.

Me quedé en silencio observando un largo tiempo todo lo que la Luna me estaba enseñando, y por fin pude articular palabra.

La Luna me miró y sonrío, creo que supo que al fin que la había entendido, me volvió a dejar en mi ventana, observándola, contemplando su belleza y haciendo de aquella noche, una noche infinita.

Gracias

Isabel Rodríguez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *