Relaciones exitosas

  • ¿Qué te hace feliz?
  • Tú.

La capacidad de responder rápidamente a una pregunta nos informa de la seguridad de la misma. Ya que al estar alejado del presente o tener una mente caótica, hace que nuestras relaciones sean más exitosas o menos.

Te has preguntado alguna vez ¿cómo son tus relaciones? Pues te lanzo la pregunta para ver qué tal te ha ido pensando la respuesta.

Existen muchas personas, al igual que existen muchos tipos de relaciones. El cómo nos relacionamos con los demás, debería ser una asignatura de obligación escolar. Ya que lo primero que deberíamos conocer es cómo se encuentra la persona que tenemos al lado. Puesto que si supiéramos desde que lado nos comunica entenderíamos mejor su situación.

Ya que no hay mayor felicidad que la conexión con el otro. Cuando conseguimos que nos escuchen, cuando conseguimos la atención del otro, es cuando realmente nos sentimos felices. No podemos ocultarlo, somos seres sociales por naturaleza (no digo que tengamos que caer en gracia a todos) y necesitamos de los demás para nuestra evolución.

Entonces, ¿qué nos impide relacionarnos de manera exitosa? No existe mayor respuesta que la que tú te hagas ahora mismo leyendo estás letras. Ya que la primera relación cumbre empieza con uno mismo.

Permiteme que te cambie la pregunta, ¿cómo te relaciones contigo? Te dices cosas compasivas o por el contrario te machacas constantemente por las fallas que has cometido.

Si puedes observar cómo te relacionas, podrás ser capaz de ver cómo son las relaciones que tienes con los demás.

No hay mayor relación que la que se tiene con uno mismo. Ya que al intentar que los otros se relacionen contigo de una manera que tú ni siquiera haces contigo, no es una relación auténtica o exitosa.

¿Qué queremos de los otros? Estar pensando que el otro nos pueda cubrir la necesidad que nos falta, pensar “no era como yo creía”  hace que se alejen de ti, por miedo a que no estén a la altura, cuando realmente la proyección en los demás es crearte expectativas que solo a ti te hacen daño.

Personas a las que acudimos (o se presentan con la intención de salvarnos) para justificar nuestros defectos, faltas o errores envueltos en un falso pragmatismo.

Al final una “ilusión” es un espejismo, también llamado la persona que lo sufre por “iluso” y esto te lleva a un “desengaño” que al principio es doloroso, pero al final resulta que salir del engaño te hace más poderoso, ya que solo viendo al otro tal cual es, le hace libre de tus esperanzas y por otro lado te hace madurar en el camino hacia tu felicidad, ya que ese acto de “desilusión” es un acto de compresión capaz de traernos a la realidad, camino a la individualidad del otro y tuya, es una manera de madurar. Eso te lleva a la singularidad de ser tu mismo, quererte y aceptarte como eres, para así y solo desde ahí, surgir el verdadero AMOR. Ya que dejarás de engañarte con los fallos del otro y si amaras desde sus expresiones reales, intimas y genuinas del ser.

Buscar y exigir en los demás mi felicidad, nos lleva a amargarnos y a frustrarnos pensando que nunca la podrás alcanzar. Por eso el darte cuenta de que la otra persona es una persona o un mismo corazón latiendo al unísono contigo, hace que dejes de proyectarle tus deseos para que sea como tú quieres, entonces ahí es donde surge el verdadero AMOR, porque tu ya te amas a ti mismo y tu relación contigo.

Tu felicidad eres tú compartida con los demás ¡Recuérdalo!

Un abrazo al corazón

Firma Isabel

 

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