¡Vive a tope!

No me extraña que nos digan que la vida pasa, que la vivas intensamente, que no des palos de ciegos, que te decidas hacia dónde quieres ir y que vayas.

Después de ver esa semana, como el olvido se lleva a un ser querido, como sus últimos suspiros se quedan en un habitación de un hospital antiguo, como la vida pasa a su alrededor y no puedes hacer nada, más que ponerle las manos para que esté más tranquilo, como se agarra a la vida, tomando mi mano, intentando hablar sus últimas palabras, como abre sus ojos color marrón miel para ver sin mirar a quien le ayuda en sus últimas horas. Ahí es donde te das cuenta de que el alma habla, de que la vida son momentos, recuerdos, tiempo vivido y no malgastado.

  • ¡Vive a tope! – me dijo.
  • ¿Qué es vivir a tope? – respondí.
  • Cierra los ojos.
  • Pero… yo quiero tenerlos abiertos.
  • Solo será este momento, ciérralos por favor.
  • ¿Qué ves?
  • Nada, si tengo los ojos cerrados.
  • Puedes hacerlo mejor.
  • ¿El qué?
  • Quedarte con este recuerdo, ver con los ojos cerrados, mirar con lo que sientes ahora, escuchar intensamente, atrapar este momento en el que estamos ahora, escuchar tu latir, escuchar el mío, notar la conexión que se ha creado, crear tú el momento.
  • ¡Ah, ya entiendo!, mejor dicho: ya veo.
  • Bien, vamos a viajar.
  • ¿A dónde?
  • Hacia el lugar de tus sueños.
  • ¡Jo!, ¿cómo lo hago?
  • Solo confía en ti y déjate llevar.
  • Vale, pero dame la mano, no me sueltes…
  • ¿Qué ves, qué sientes, qué oyes?
  • Te veo a ti, sonriendo. Con tu copita de hierbas, animando a la gente que pasa por la piscina, levantando el ánimo a los demás, bailando y siempre, siempre riendo. Siento que todo está bien y te oigo diciendo “vámonos”, sintiéndome feliz y segura a tu lado.
  • Ese es el recuerdo que quiero que te quedes de mí, no en el que estamos ahora. Eso es lo que se ha grabado en tu mente y eso es vivir a tope. Quedarte en el recuerdo de alguien, no por lo que tiene sino por lo que hace que recuerdes de él, por lo que te ha hecho sentir. Así se construyen los sueños y así se quedan los recuerdos.
  • Ya veo.
  • Ahora, solo te pido antes de marcharme, que vivas a tope, que hagas que te recuerden como tú quieres, que las situaciones las creamos nosotros, que la vida son días, que sólo tienes que ser tu misma, con lo que mejor sepas, sin miedo al qué dirán, solo da lo mejor de ti y así es como te recordaran y como conseguirás tus sueños. Dando lo mejor de ti, siendo sincera y honesta con los demás conseguirás grandes recuerdos, grandes historias para contar cuando tú seas mayor.

“Aprender a vivir a tope”, es la lección que me llevo de ti y tu gran recuerdo. GRACIAS.

Un abrazo al corazón.

Firma Isabel

 

 

 

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