
Noches infinitas
Aunque a veces no entendamos los finales, aunque nos cueste creer que todo tiene que ser como es, las noches son infinitas. La noche en calma, el cielo despejado, la luna en lo alto brillando como nunca antes, me cogió de la mano y me llevo a dar un paseo. ¿Dónde me llevas? – la pregunté. A dar una vuelta, ¿quieres? Sí, claro, me encanta pasear por las noches. Y más bien acompañada. Sabes que estoy llena de miradas inconfesables. Yo creo que por eso a veces me lleno, luego renuevo y así voy aguantando. ¿Qué aguantas? Que las personas no cumplan sus sueños, que todas las noches me miren

Tu poder
«El río bajaba con fuerza, el viento mecía los árboles, el atardecer llegaba, y las piedras al chocar contra el agua, sonaban … Lúa no entendía como todos los días su madre le decía las mismas cosas. Despierta Lúa, no puedes estar todos los días igual, tienes que ir a clase y hacer los deberes, como todos. Ella iba al colegio con su mejor sonrisa, pero los demás no la entendían. Cabreada y enfadada, en los recreos se escapaba al rió que había cerca de su colegio. Un día tenía tanta rabia que empezó a coger las piedras que había alrededor y las tiraba con fuerza contra el agua. Luego

El tiempo pasa
¿Tienes hora? Sí, claro. Son las … No, me refiero a que si tienes hora de volver a casa. Pues…depende de cómo me lo esté pasando y con quien lo esté compartiendo. Que relativo es el tiempo. Un día me fui de fiesta con una amiga, nos divertíamos mucho, estamos como cabras, sin control vamos. Nos íbamos dónde queríamos, hacíamos lo que nos dictaban las circunstancias, nos dejamos llevar de un lado a otro, mas bien, de una fiesta a otra. Así durante varios días, queríamos disfrutar la vida, ser jóvenes todo el tiempo, sin tener que mirar el reloj, sin mirar las horas, sin saber incluso si el

La flor Isi.
Isi era un tipo de flor única. Tenía unos grandes pétalos pero los llevaba hacia abajo, ya que el lugar dónde vivía siempre llovía y era incapaz de levantarlos como las demás. Un día un jardinero que la vio, y con su permiso, decidió trasplantarla al sur de la ciudad, donde la lluvia caía con menos fuerza. Isi que había estado en el lugar donde más llueve, decidió ese día levantar un pétalo a ver qué pasaba. De repente empezó a captar la atención de todas las personas que paseaban por aquel jardín. Pero el jardinero no la había puesto en cualquier jardín, había sido muy delicado y era buen
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